La receta más simple para una presentación perfecta

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Este post ha sido extraído y adaptado del libro The Epic Keynote de Jane Atkinson.

Soy una amante de las fórmulas. La gente puede recordar una fórmula. La gente puede repetir una fórmula. Y si tu fórmula es suficientemente buena, una compañía puede adoptarla y convertirla en parte de su cultura.

Ya que me gustan tanto las fórmulas y los diagramas, permíteme exponer aquí las claves para ti. Tiene tres componentes:

1. Apertura de la historia

2. La fórmula de los tres puntos

3. Cierre de la historia

Tu historia inicial conduce a la fórmula de los tres puntos, la cual conduce a tu historia de cierre. Echemos un vistazo más de cerca (mira el Prezi que sigue a continuación o continúa leyendo para conocer más acerca de estos consejos):

Tu historia de apertura

Si explotas tu presentación en la apertura, te pasarás la mayor parte de tu discurso tratando de recuperar la atención de la audiencia.

Un lanzamiento correcto de tu presentación es la mejor manera de enganchar a la audiencia rápidamente. Yo abro mis presentaciones para oradores profesionales con una secuencia imaginativa en la que les hago llegar, que ganan 15.000$ por discurso y tienen limusinas esperándoles para llevarles velozmente al aeropuerto después de la actuación. Hago todo esto para:

Conseguir que la gente presente en la sala esté comprometida conmigo y no con sus teléfonos móviles

Mostrarles que yo los conozco

Que el tema versa sobre ellos y no sobre mí

Y conseguir que participen conmigo, así saben que esta no será una “conferencia” del  tipo lectura sino que será muy interactiva

Lou Heckler dice que tu apertura tiene que tener las siguientes tres cosas (ves, ¡él no pudo resistir el uso de tres!):

1. Conseguir la atención del público, hacer que ellos pongan sus dispositivos portátiles o de mano hacia abajo

2. Una vista previa del tema de tu presentación

3. Permitir a la audiencia echar una ojeada detrás de la cortina para ver quién eres (cuáles son tus valores, etc…)

Llama su atención haciendo que tu presentación sea más interactiva

Muchas personas abren con algo de humor. Si tienes una historia divertida que encaja con tu tema clave, entonces, eso podría ser oro para ti.

Puntos # 1, # 2, # 3

Después de la apertura, puedes moverte entre los tres puntos que vimos anteriormente. Hay un viejo refrán que dice:

“Diles lo que les vas a contar, cuéntaselo y luego cuéntales lo que les habías contado”

Después de tu apertura, es posible ofrecer tu orden del día y decir: «vamos a cubrir tres cosas hoy, a, b, y c. «Entonces sigues contándoles a, b y c, a través de fabulosas historias que sirvan para ilustrar cada punto. Luego, al final dirías otra vez: «Hoy hemos hablado de a, b y c… y en conclusión». Ahora no recomiendo que suenes formal o enlatado. Ojalá se entienda la idea.

Tú historia de cierre

Muchos oradores fallan a la hora de concluir la historia, y su discurso simplemente deja a la audiencia colgada.

Tu historia de cierre debería envolver toda la información que compartiste en una bonita y limpia reverencia. Una gran historia de clausura levanta a la gente de sus sillas e induce a la acción. Y tal vez mientras permanecen de pie, te ofrecen incluso una ovación.

Vamos a ver con Sarah Hilton la forma de llevarlo a cabo de forma conjunta.

Cómo cerrar tu charla-Sarah Hilton

Como sabemos, la narración (storytelling) es el ingrediente clave para conectar con tu público. Es una historia muy manida y 100 veces contada, aun así la repetimos, tu audiencia relacionará tu mensaje con su propia vida y conectará emocionalmente con dicho mensaje. Gracias a la emoción, el público verá la respuesta a su lucha, su reto, su obstáculo. Mediante el uso de una historia al final de tu discurso, recordarás a tu audiencia que tú también eres como ellos y que también has superado obstáculos y desafíos para llegar a donde estás. Hay un dicho que dice así:

«No te pongas en un pedestal, ponte en el proceso»

Este es el proceso que tu público seguirá para alcanzar su propio éxito. Aquí  te dejamos un formato de cierre, utilízalo para preparar tu final con una historia:

a. Elige una historia que conecte directamente con tu mensaje. Este no es el momento para «lanzar una historia». Esta historia tiene que recoger los puntos de tu discurso.

b. Mantén esta historia resumida y estructurada, este no es el momento de irse por la tangente. Este es tu momento clave, el momento en que, o bien conectarás con tu audiencia, o bien, dejarás a tu audiencia poniendo otra experiencia de aprendizaje en un estante polvoriento.

c. Hazlo simple. Es muy difícil escuchar una historia que no es clara y no va al grano. El público se pone inquieto, comienza a planear dónde tienen que ir o estar después de que termine tu discurso y comienza a mirar el reloj.

Contar una historia puede ser la conexión emocional con cualquier tipo de público. Recuerda usar «tú» enfocado a las cuestiones y preguntas dentro de tu historia. Recuerda practicar tu historia de cierre para que sea concisa y sólida. Y, por último, recuerda que debes mantener una historia auténtica. Elige una historia que esté cerca de tu corazón y resuma tu mensaje. Estás obligado a dejar a tu público con ganas de más, más de ti y más de tu mensaje. Si logras esto, felicidades, has hecho tu trabajo.

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