¡Pero ¿qué hago con las manos?!

¡Pero ¿qué hago con las manos?! Esta pregunta surge a menudo cuando ayudo a alguno de mis clientes a mejorar sus habilidades para hablar en público. Al hablar delante de un grupo de personas, es fácil que nos sintamos expuestos e intimidados, lo que cual tiende a incrementar cualquier ansiedad que podamos sentir respecto a la imagen que proyectamos de nosotros mismos o la calidad que posee nuestro contenido. El principal objetivo es aprender a ser conscientes de nosotros mismos (para que conozcamos la imagen que proyectamos) y tomar decisiones en el momento.

Aquí tienes algunos trucos que recomiendo cuando en una presentación no se sabe qué hacer con las manos:

1. Mejor cuanto más grandes

Prueba a emplear gestos más amplios. Atraen la atención y proyectan dinamismo. Desarrolla un vocabulario de gestos. Son una forma eficaz y eficiente de comunicarse.

Un ejemplo en el que los gestos más dinámicos vienen bien es cuando facilitas al público una lista del tipo ‘El primer punto importante es… El segundo punto es…’ Con frecuencia, los presentadores utilizan lo que yo denomino la ‘pequeña lista’. Los codos están cerca del torso y las manos no se separan de la silueta del cuerpo: esta postura no es visualmente atractiva para el público. Al contrario, debes usar gestos para distinguir visualmente los diversos elementos de la lista, como si estuvieras dibujando en el aire una hoja de cálculo o una tabla.

2. Muéstrate abierto, no cerrado

NO juntes las manos delante de ti; al contrario, mantén una posición abierta

NO juntes las manos delante de ti; al contrario, mantén una posición abierta

Llama su atención haciendo que tu presentación sea más interactiva

Algunos presentadores sostienen las manos como si estuvieran orando o enseñando. Esto siempre me parece extraño o pretencioso. Otros juntan las manos delante de ellos.

Otro fenómeno común es lo que yo llamo ‘los brazos de Tyrannosaurus rex’. En este caso, el conferenciante está haciendo gestos, pero los codos no se separan del cuerpo, lo que transmite la sensación de rigidez y limitación en lugar de libertad y apertura.

Cualquier postura cerrada proyecta la necesidad de protegerse a uno mismo. La gente del público se preguntará, ‘¿Por qué siente la necesidad de protegerse?’. Las posturas abiertas, por el contrario, proyectan una sensación de apertura, poder y confianza.

3. Practica la quietud.

Algunos oradores no paran de mover las manos, lo que les hace parecer nerviosos e inseguros de sí mismos. Cuando no gesticules, prueba a dejar caer las manos de forma relajada a ambos lados del cuerpo. Esto proyectará una imagen de mayor apertura al público. Además, las manos no desviarán la atención del mensaje. Sin embargo, ten cuidado con cómo dejas caer las manos a ambos lados. Trabaja para mantener la energía del gesto mientras dejas que las manos desciendan con suavidad a cada lado del cuerpo. Puedes incluso dejar las manos en un gesto sostenido.

La verdad fundamental que aprendí en mis clases prácticas es que nuestras emociones están impulsadas por nuestras acciones. De ahí que, cuando nos comportamos de una manera que proyecta una imagen segura y poderosa de nosotros mismos, comenzamos a sentirnos seguros y poderosos.

La incorporación de estas conductas a tu práctica dará como resultado una mayor sensación de confianza y poder. Así que adelante, deja que tus manos hablen por ti.

Terry Gault is Managing Partner and Vice President of The Henderson Group, provides insight into how to become a better presenter by avoiding a few common mistakes. Terry oversees all curriculum and services at The Henderson Group. In addition he is responsible for the selection, training and development of all trainers and facilitators for The Henderson Group, and has been an instructor with the Henderson Group for over 15 years. 

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